Durante el Cretácico inferior, Cameros, junto con una extensa región vecina, fue una gran llanura, con abundante vegetación, por la que circulaban ríos que llevaban sedimentos. En las zonas pantanosas vivían los dinosaurios y había moluscos bivalvos, gasterópodos, peces y otros animales.

Los ríos dejaron troncos en algunos remansos y, con el paso del tiempo, tras el proceso de fosilización, la materia orgánica se transformó en mineral. El tronco fósil tiene 10 metros de longitud. El diámetro es de 40 centímetros en la base y se reduce hasta 20 centímetros en la parte alta. Clasificado como una especie nueva, recibió el nombre de Dadoxylon riojense.